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La historia de Boquiñeni está pendiente de ser recopilada y estudiada con profundidad, ya que la localidad tiene un largo pasado que exige un detenido y riguroso estudio de los archivos  y bibliografías existentes.  La historia de Boquiñeni  deberá ser completada por historiadores y estudiosos del tema, ya que hasta ahora  las referencias a nuestro pueblo y las indagaciones en el pasado las han recopilado con mucho esfuerzo  y rigurosidad vecinos del pueblo, que han dedicado mucho tiempo para verificar datos en los archivos históricos y parroquiales, Según se desprende de estos documentos la zona fue ocupada en la Edad de Hierro por tribus celtas desde el siglo V a.c., y su posterior union con los íberos; luego fue conolizada por los romanos.

Su topónimo es, probablemente de origen romano, Bucco, Buccio o Buccinius, aunque también puede ser árabe. A partir del s.II (d.C) se establecen núcleos agrarios fuera de las ciudades y sus cercanías, que también servían de residencia a los propietarios que abandonan la ciudad, Estas son las llamadas “villas” de las que quedan restos arqueológicos y residuos en Boquiñeni (Buccinius) En el Itinerario de Antonino, antigua guía romana de carreteras oficiales, menciona numeroso lugares del actual Aragón. Entre ellos se halla Caravi, su nombre coincide con la ceca cararues. Se suele citar a Boquiñeni como el lugar donde se situaba la ceca ibérica de Cararues.

También hay otra tesis  posible que el origen de la población de Boquiñeni se halle precisamente en un pequeño núcleo de casas construidas en unos terrenos de labor propiedad de un musulmán llamado Abú-Qinaní, nombre propio de persona, que ha sobrevivido transformado en el de Boquiñeni.

En la zona han estado presentes también vascones, barones, lusones y sedentanos; incluso hay constancia de la presencia de galos. Los primeros datos de Boquiñeni datan del siglo XI, tras la reconquista del Valle del Ebro a los moros, el Rey Alfonso I otorga en 1129 a la Orden Religiosa Militar de Los Templarios ,a Miro Pedro de la iglesia Gallur con sus honores de Boquiñeni y Luceni, y la de Razazol que éste había poblado.  Posteriormente  en 1148 Bernardo, obispo de Zaragoza, dono sus derechos sobre la iglesia de Boquiñeni a la orden de los Templarios.

La Encomienda de la Orden del Temple de Boquiñeni, fue una de las casas más antiguas del Temple en Aragón, aunque en el siglo XIII será regida por el comendador de Novillas más tarde Boquiñeni formo una encomienda, o convento, independiente que aparece documentada en 1148 con posesiones, que tuvo en 1158 a Berenguer como comendador. En el siglo XIII Pradilla era una dependencia de esta. Su último comendador fue Pascal de Alfaro.

La Orden del Hospital  también va a tener encomiendas y posesiones en esta ribera del río Ebro, no en vano, esta tierra es rica y feraz y sus habitantes, en muchos casos de mayoría musulmana, son grandes conocedores de las técnicas de riego y del trabajo agrícola. La expansión de la Orden del Temple se va a realizar en un primer momento a través de la Encomienda de Novillas por tierras de Gallur (cuyo castillo pasa en 1280 a los Hospitalarios), Pradilla y Sobradiel.

Su historia estuvo unida durante la Edad Media a la orden del Temple y, tras la disolución de ésta en 1312, paso a la Orden de San Juan de Jerusalén, continuando bajo dominio  del Hospital hasta el año 1414. Tras la desaparición de la Orden del Temple, todas sus propiedades se incorporaron a la Orden de San Juan de Jerusalén. La labor de asentamiento, repoblación y colonización que llevaron a cabo las Órdenes Militares fue muy intensa y decisiva tras la reconquista del territorio a los musulmanes. Sus vasallos, cristianos o mudéjares en su mayoría, acogieron más o menos bien el dominio de los monjes soldados que contribuyeron sin duda a una mejora considerable del territorio mediante la ordenación jurídica y la reactivación económica.  Cuando se produjo este traspaso de Orden se anota que Boquiñeni solo puede proporcionar a los monjes 50 libras anuales, mientras que las otras encomiendas rentaban más de 2500 libras. Fue el escaso parovechamiento lo que motivo a la Orden de San Juan la cesión en 1452 al Sr. de Luceni, D. Bartolomé de Reus con el compromiso de que éste condujera las aguas del Jalón desde su lugar de señorío, Luceni, hasta los campos de Boquiñeni, siempre sedientos e infructíferos, lo que hacía de éste un pueblo pequeño (de doce casas) y a sus habitantes muy pobres. Por otra parte, se comprometía a reparar y financiar la iglesia. A cambio, los vecinos estaban obligados a entregar al Señor una poción de sus productos, un cuarto de los rendimientos de regadío y en el octavo de las cosechas de secano.   D. Bartolomé de Reus, secretario del rey Alfonso V , en 1.473 fundó el Mayorazgo de Boquiñeni y  Luceni , pero el Señor se negaba a cumplir con sus obligaciones por lo que los Hospitalarios le exigen la devolución del municipio por este motivo. Este se sentencia en 1479 y el documento autentificador es el mas antiguo que se conserva en el Ayuntamiento de Boquiñeni. En el aparece la sentencia: “et primeramente, atendido et consider-rado que el magnifico mosen Bartholomeu de Reus que fue caballero señor del lugar de Lucernich en el tiempo que bivia tenia atribuido perpetuo el dicho lugar, términos, fructos, sendas de Boquiñeni por el capitol provincial de dicha castellania de Amposta e por el magnifico fray Anthon Pere Laplana, thesorero de la dicha castellania, comisario del reverendisimo señor el gran maestro et convento de Rodas e por comision emanada del dicho señor maestro et convento por trehudo en cada un anyo de cincuentos en cinquanta sueldos dineros jaquesses pagaderos al comendador de la casa et comanda de Caragoca en cada un año perpetuamente en el día de la natividad de señora Santa Maria de Septiembre o un mes apres con fadiga, loysmo, et comisso et otras condiciones en el contracto de la tributacion contenidas et seniaaladament con condicion expresa que el dicho mosen et sus sucesores en el dicho lugar fuesen tenidos et obligados a facer obras e milloramientos en el dicho lugar asi en trayer y dar agua para regar los términos de aquel como en otras reparaciones et aumento de los vezinos del dicho lugar de Boquinien, las cuales expensas, obras y e cossas de los dichos milloramientos habiessen de puyar fins en cantidad de vinticinco mil sueldos dineros jaquesses segun la raconable e justa estimacion et aquiestod dentro tiempo de cinco años contados…”  A continuacion se manda que los vecinos de Boquiñeni paguen al Señor los acostumbrados decimas, sobre los productos de la tierra. Segun quejas del pueblo el anterior señor había dispuesto de los sotos y tierras concejiles; se ordena que cesen tales abusos y todos malos tratos denunciados y que se restituyan las casas a su anterior estado. Tras una cláusula fijando un aumento del treudo pagadero por el señor de Boquiñeni a los mojes de la Orden de San Juan del Hospital de Jerusalén de Zaragoza, se pasa a la locación y consentimiento de la sentencia arbitral por ambas partes, frailes y señoras. Finalmente expresan su conformidad a los términos de arbitraje los pueblos afectados Luceni y Boquiñeni: “et apres de ip sobredito el dito día, mes et anyo en el dito lugar de Boquinen, clamado concello de los vezinos et a¡havitadores del dito lugar por mandamiento del alcalde et jurados de aquel e por voz de Jayme Cubells, corredor publico del dito lugar, presentes los testimonios de uso nombrados el haver clamado concello por los lugares acostumbrado plegar et ajustar, el cual dito concello fueron presentes Miguel de Rada, alcayde, Garcia de Laxa, jurado Joan Rodero mayor, Joan Rodero menor, Rodrigo de Sant Vicent, Pedro de Lapuerta, Rodrigo de Lapiedra, Pedro Alixandre, Pere Estevan, Guillem de Para, Pedro de Piedrafita, Pedro Serrano, Pedro Garcia et Garcia de Morrello et de si todo el dito concello…”Finaliza con el signo del Notario y las rúbricas habituales en este tipo de documentos.

El 28 de diciembre de 1563 figura plasmada en documento conservado la venta de Boquiñeni a Don Diego de Grandes, mercader y vecino de Magallón. En dicho documento aparecen nuevos apellidos de habitantes: “Pedro López, Joan Blasco, Joan de Moya, Joan de Valderrama, Joan Ochova, Anthon Pardillo, Ximeno de Ayerbe, Joan Castellano y Joan de Rubiol vezinos y havitadores del dicho lugar de Boquinen. Et si toddo el dicho concello y universidad del dicho lugar concellantes, concellos u universidad del dicho lugar, fazientes y representantes los presentes por los absentes y advenideros, todos unánimes y concordes y alguno de nos no discrepante ni contradiziente, todo arriva nombrados universalmente … por todo con pot thenor y titol de la presente carta publica de vendicion a todos tiemois firme, valedera y en alguna cosa no revocadera, vendemus y por thenor de la presente pura, perfecta e irrevocable carta pública de vendicion transportamos libramos, cedemos, cargamos y asignamos et en vos el magnifico Diego de Grandes, mercader y vezino de Magallón. para vos y a los vuestros y ad aquellos quien mas de aqui adelante querreis, ordenareis y mandareis on a saver quinientos sueldos jaquesses censales…”

En 1610 en Boquiñeni no existe ningun nombre morisco, lo que si sucede en Luceni, sino que todos sus catorce habitantes son cristianos. El municipio estaba dividido en tercios, siendo del Monarca, del Señor de Luceni y del comendador de la Orden del Hospital. Con fecha 13 de Abril de 1636 Boquiñeni hizo un compromiso con un Señor Temporal D. Juan de Reus que lo era también de Luceni, Ribas y Malejan.   Gracias a las gesiones de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, que hizo que la acequia del Jalón se prolongase hasta Boquiñeni, el término empezó a crecer en población porque sus cosechas se hicieron abundantes.

En 1636 se producen diferentes altercados entre los vecinos de la localidad y también entre los pueblos de Mallen, Gallur y Magallón por los pastos del Monte que hacen intervenir al Justicia de Aragón, quien establece la mancomunidad de aprovechamientos. Con Luceni se llega a una concordia el 27,04,1636 al tiempo que Boquiñeni renuncia  a pastar en el “Sasillo”, a cambio que el pueblo vecino renuncie a pastar en “Los Montes Blancos”. En 1636 también se producen disputas con el Sr. de Luceni, no solo por parte de los vecinos sino también por parte de la Iglesia. Contra estos abusos se pronuncia  el Justicia afirmando que Boquiñeni se rige por  los Fueros de Aragón y de “fuero y razón ninguna de sus libertados e inmunidades ha de ser turbado ni molestado” amenazando con la excomunion por el abandono de la parroquia.

Entre 1640 y 1680 aparecen en el pueblo los apellidos que hoy en día siguen en nuestra localidad: Quartero o Cuartero, Matute, Navarro, Emperador, Lorente, Almao (Almau a partir de 1704).

A partir de 1672 el nombre primitivo de Boquiñen se transforma en Boquiñeni.

La última descendiente de los Reus, D. ª Margarita de Reus, llevó en dote los señoríos de Boquiñeni, Malejan Luceni  y Ribas, a comienzos del siglo XVII a su esposo D. Pedro de Agustín; y el último representante de la familia D. Pedro Gaspar, Señor de Boquiñeni y demás pueblos pertenecientes a su ilustre casa se casó con Doña María Victoria Martínez de Marcilla. De este matrimonio fue hija única y heredera Doña Lorenza Agustín y Martínez de Marcilla. Quien se casó en 1678 con el cuarto Conde de Fuenclara y llevó como dote al matrimonio los citados señoríos. Permanecerá el Señorío en poder de los Condes de Fuenclara hasta principios del siglo XIX época en la que se declararán abolidos este tipo de jurisdicciones.   El señor de Luceni estaba en posesión de percibir derechos de todos y cada uno de los frutos que se cogían en el pueblo, pero quiso substraerse del pago de los derechos en los frutos medidos y la uva . Posteriormente introdujo abusos en el modo de pagar. Por esto se pronuncio en 1721 la sentencia árbitra que ponía fin a estos abusos.

La población se estabiliza a partir de 1721, al disminuir los tributos al Conde de Fuenclara (en lugar del cuarto y el octavo se pagará el quinto y el noveno) En 1771 dirigen los vecinos al Conde los terrantenientes de la huerta baja una peticion para regar con la Acequia Imperial en lugar de con las aguas del río Jalón,  como ya lo hacían en el monte. A raíz de esta peticion sugen las reglas sobre la “acequia madre” que establece las condiciones sobre: “los cajeros, que no se heche a perder el agua, que no se hagan paradas…” Estas reglas se han ido transmitiendo verbalmente de generación en generación constituyendo una costumbre. La situación mejoró con la nueva acequia, pero el verdadero cambio se produjo a raíz de la construcción del Canal Imperial en el siglo XVIII. Su incidencia social, se produjo en primer lugar, gracias a la extensión del riego: éste permitió a todos asegurar y regularizar las cosechas evitando las crisis de subsistencias o de alimentos, muy corrientes en la época, también permitió poner en cultivo y repartir tierras, sotos y terrenos comunales ribereños de Fontellas a Boquiñeni.

Durante la guerra de la Independencia la Barca de Boquiñeni tuvo un papel importante, pues desde Gallur hasta Alagón era el único paso posible. Así lo refiere Domingo Olite, en un informe que envía a Zaragoza el 8 de Julio de 1808  “se presentan a las dos de la mañana doscientos franceses de  infantería y a las siete se agregaron cien de caballería”  .Para iniciar el avance hacia Zaragoza.

En el siglo XIX el Conde de Fuenclara impone nuevas condiciones, con lo que en 1805 se producen nuevas disputas entre Boquiñeni y su Señor. Durante el trienio liberal (1820-23) el pueblo es desligado de sus obligaciones con el Conde, pero al restablecerse de nuevo el absolutismo los vecinos tendrán que pagar sus retrasos.  En 1830 por intervención del Juez se reparten y fijan los lotes de las arboledas de la Mejana. se produce la desligacion de las obligaciones de Boquiñeni con el Conde. En 1830 visita Boquiñeni el Arzobispo D. Bernardo Francés y ordena al Señor Conde que restablezca los tejados de la Iglesia de Sta. Maria, asi como los ornamentos bajo la pena de excomunión.

La supresión definitiva en 1837 del régimen señorial hace concebir esperanzas a Boquiñeni de dejar de prestar tributos al Conde de Fuenclara. Se entabla un costoso proceso que concluye en 1855 con una sentencia desfavorable para los vecinos.  Los vecinos de Boquiñeni participan en 1874 en la 3ª Guerra Carlista, también participaron efectivos en la Guerra de Cuba.

Las epidemias asolaron durante todo el siglo XIX a nuestro pequeño pueblo que vio menguado su poder productivo y su mano de obra pasó por difíciles momentos a principios de siglo. Boquiñeni es un pueblo de agricultores que durante la II República apoya a los sectores republicanos por las grandes reformas agrarias que planteaban.  En esta época el patrimonio rústico todavía estaba en manos del Conde de Fuenclara, pero en la localidad residían jornaleros que disfrutaban de una pequeña parcela que les surtía de alimentos básicas.

De la revolución burguesa del s.XIX surge el proceso de desamortización de las propiedades. La iglesia reduce sus propiedades. En la república la población de Boquiñeni, como en la mayoría de las poblaciones cercanas, se divide en bloques diferenciados que alejan sus posturas , surgen los sindicatos y los partidos politicos de derechas. La UGT era el sindicato mayoritario en la comarca y tenia sede en Boquiñeni.

En 1930 el Instituto de Reforma Agraria (IRA) pretendió la expropiación de las tierras que no estuviesen cultivadas, el Conde de Fuenclara vendio el 60% de sus tierras a los vecinos de Boquiñeni. Entre 1932-1934 en ellas se cultivaba mayoritariamente remolacha, pero la crisis del azúcar de 1934 que condujo a la huelga general hizo bajar los precios y los vecinos tuvieron que soportar pérdidas económicas.

Después de la guerra en 1940 se pusieron en venta las tierras que la Diputación tenía en el término, esta venta se realizó mediante subasta pública, por lo que sirvió para aumentar más las diferencias sociales.

Las referencias  en los archivos municipales de esta convulsa época son deficitarias y hacen difícil una profunda investigación de lo acontecido en Boquiñeni es esos  años, ya que la mayoría de los documentos que se conservan datan de  la instauración de la democracia.